GILBERT CHISLAIN sale del FIES despues de 15 años.
Carta de Gilbert.
Aupa compañeros:
Me encuentro en un modulo de "vida ordinaria", despues de haber pasado mas de quince años
en aislamiento ( pasé mas años, pero me refiero a 15 años consecutivos).
He salido del aislamiento, pero sigo en primer grado. La dirección del CP de Huelva me propuso para
una progresion a segundo grado, pero la directora de Instituciones Penitenciarias ha considerado que:
"de la conducta global del interno no se desprende una evolucion suficientemente favorable que
permita inferir su capacidad para una normal convivencia. No obstante, existen condiciones que
permiten la aplicacion de los aspectos propios del segundo grado con el fin de facilitar la ejecución
de un programa especifico. Por la junta de tratamiento se aprobará un programa para que el interno se vaya adaptando al
regimen ordinario que debera remitirse a esta dirección general".
Estas restricciones parecen esconder cierta preocupación o curiosidad por saber si un hombre que
ha pasado los ultimos 15 años de su vida sometido al régimen carcelario mas destructivo
de Europa, es capaz de convivir con otros seres...
A pesar de negar la existencia de los modulos FIES, las instituciones saben lo que significa y lo que
conlleva lo que ellas mismas han creado.
He pasado 22 años de mi vida sometido a los regimenes mas represivos de Francia y España,
por lo que si la capacidad de adaptación tiene una relacion con el resistir, el aguantar etc,
creo que mi vida, es en si misma, un ejemplo de adaptacion. Sin embargo, si la adaptacion es sinonimo
de resignacion y asimilacion de los aspectos mas destructivos e inhumanos de la carcel, mi capacidad
de adaptacion es nula. Simplemente no forma parte de mi naturaleza. Ni en la mas oscura de las mazmorras,
(no estoy empleando una figura literaria, porque en alguna epoca de mi vida tambien hubo mazmorras)
tuve nunca la sensacion de ser un preso, sino de estar preso. Son dos conceptos muy diferentes y a tener
en cuenta cuando se habla de adaptacion.
Os cuento un poco mis primeras impresiones. Sali el lunes. Mi salida fue un pequeño
acontecimiento. Los carceleros que me acompañaban al modulo 6, mi nuevo habitat, tenian la
sensacion de acompañarme hacia la libertad. Es la impresion que me dieron. En realidad solo me
trasladaban al modulo de al lado. Son sensaciones comprensibles. Llevo seis años en el modulo
FIES de Huelva, en cierto modo hemos convivido juntos y lo humano detras del uniforme y de la funcion,
no puede ignorar la tortura que subyace tras semejante regimen.
Llegue al modulo, deje mis cosas y sali al patio.Mi regimen de vida es el siguiente: por la manana bajo al patio con los
demas, y como en el comedor y por la tarde se me priva del derecho de salir al patio y ceno en la celda.
Sobre el papel me encuentro en primer grado art. 100.2. En el regimen de vida que me encontraba antes,
hubiera tenido que beneficiarme de cuatro horas de patio al dia y dos de actividades. Como las
actividades en los modulos FIES suelen ser un mito, esas dos horas de actividades inexistentes
fueron reemplazadas por dos horas de patio que he perdido al llegar a un modulo de vida ordinaria.
Osea, que he ganado en compañia y he perdido en horas de patio, sin que todavia se me haya dado
alguna actividad a realizar. Son las incongruencias del sistema penitenciario.
Supongo que la junta de tratamiento elaborará un programa mas acorde con la ley penitenciaria
y con las posibilidades del centro. Digo esto, porque si no dudo de un cierto talante progresista de
la Sra. Gallizo, no estoy seguro que sea consciente de la diferencia existente entre la realidad
burocratica que gestiona y la realidad fisica que los presos padecemos.
La mayoria de los presos malvive en los patios sin practicamente ninguna actividad. Todo el mundo sabe
que la carcel no rehabilita a nadie, pero es que ademas, fuera de los libros de leyes, no existen
estructuras ni medios para facilitar dicha rehabilitacion, por lo que la elaboracion de un programa
especifico solo puede acarrear mas restricciones, que es lo que ha pasado.
Muy pocas cosas me impactaron del cambio. Es lo de siempre, mucha miseria y hombres conscientes de que
la vida los ha apartado. El subir las escaleras me impacto (hacia mucho tiempo que no las subia). El
mirarme en un espejo me impactó, (en los modulos FIES los espejos son de plastico) he envejecido
sin darme cuenta. El cielo me impacto (sin rejas para mirarlo es mas bonito, hay mas claridad y mas luz).
Lo que mas me sorprendió es que algunos pensamientos obsesivos y neuroticos desaparecieron
enseguida. Pensaba que me costaria mas deshacerme de ellos.
Las distorsiones del pensamiento no merman la capacidad de analisis, pero se convierten en una tortura
psicologica que puede corroer la resistencia.
Llevaba mas de dos años despertandome de 5 a 10 veces cada noche con pesadillas producidas por
factores externos al aislamiento, sin embargo desaparecieron al llegar al rrgimen ordinario. Esto significa que el aislamiento sobredimensiona las pequeñas tragedias de la existencia hasta convertirlas en una tortura. Entonces se termina por experimentar solo dos cosas: el dolor y en escasos momentos el no-dolor. Tengo dificultad para percibir mi propio dolor, porque hace tanto tiempo que lo padezco y que no experimento lo contrario que ya no tengo parámetros para estar, realmente, consciente del mismo, pero aquí lo veo a mi alrededor y hay que vivir con el.
Para mi es lo mas dificil: convivir con el dolor ajeno. Y dolor os aseguro que aqui lo hay.
He detectado incluso a algunos retrasados mentales, no me refiero a esos chicos que la carcel y la droga
han destruido psicologicamente, sino a chavales con problemas congenitos. Cuando tenia 18 años,
para escapar a la justicia simulé locura y se me internó en un manicomio. Hoy, 25 años
despues, sentado en el comedor, observo los mismos rostros que entonces.
He dejado de teclear un momento porque cuatro funcionarios se han presentado en mi celda para un cacheo
rutinario. Todo muy correcto y dialogante. No deja de sorprenderme que perciban mi nueva situacion como
un privilegio con respecto a la anterior, y que no perciban tan fácilmente, la arbitrariedad de
los ultimos 15 años. Claro que para poder trabajar en una prision y convivir con presos, hay que
dejar de lado el sentimiento de empatia.
Estas son mis impresiones, un poco largas para finalmente decir lo que todo el mundo deberia saber:
la prisión, sea cual sea el regimen es siempre una mierda. Esto dicho como estoy en observacion
y que no tengo ganas de volver al aislamiento, en vez de despedirme con un "abajo los muros de las
prisiones".
Me despido con una sonrisa...
Fuerza y determinación.
Gilbert
Fuente: Anónimx mail recibido
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